DRENAJE LINFÁTICO MANUAL

Desde tiempos de Hipócrates (460-277 a.C.) se conoce la existencia de una especie de ‟sangre blanca” en el cuerpo humano, conocida como linfa.

El Sistema Linfático es un sistema de transporte semejante al aparato circulatorio, con la diferencia de que no es un sistema cerrado, sino que se inicia en los tejidos corporales, continúa por los vasos linfáticos y desemboca en la sangre.

El Sistema Linfático se compone, principalmente, de:
     – Linfa.
     – Vasos linfáticos.
     – Ganglios linfáticos.

La linfa es un líquido transparente, de color un tanto blanquecino, que recorre los vasos linfáticos. Se produce tras el exceso de líquido que sale de los capilares sanguíneos al espacio intercelular, siendo recogida por los capilares linfáticos.

Los vasos linfáticos son los conductos por donde circula la linfa y son muy similares a las venas, ya que están formados por tejido conjuntivo y unas válvulas en las paredes que evitan el retroceso de la linfa.

Los ganglios linfáticos son nódulos con un tamaño inferior a un centímetro que, en condiciones normales, no se llegan a palpar. Se encuentran formando racimos en varias zonas del cuerpo como el cuello, las axilas, las ingles, el tórax y el abdomen.

El Sistema Linfático elimina la infección y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Si no funciona adecuadamente, el líquido se acumula en los tejidos y causa una hinchazón llamada linfedema.

Una de las causas más habituales de linfedema son las mastectomías, debido a un cáncer de mama. Con la extirpación de la mama se extirpan parte de los ganglios linfáticos de la axila, con lo que se suelen producir linfedemas en ese brazo.

La mejor manera de luchar contra los linfedemas es unir técnicas como la crioterapia (emplear frío en la zona), la presoterapia (utilización de medias de compresión) y el Drenaje Linfático Manual, que consiste en un masaje superficial, en dirección craneal, que favorece la circulación linfática.