MASAJE TERAPÉUTICO

El masaje se define como ‟la combinación de movimientos técnicos manuales o maniobras realizadas armoniosa y metódicamente, con fines preventivos o terapéuticos, que al ser aplicado con las manos permite valorar el estado de los tejidos tratados”.

Se conocen datos relacionados con el masaje desde la Antigua Grecia, aunque la acción de llevarse la mano y presionar con firmeza la zona dolorida es una reacción instintiva que se remonta a los tiempos más antiguos.

Uno de los principales objetivos que se buscan con el masaje es la oxigenación del músculo. Esto se consigue gracias a que el masaje aumenta la temperatura de la zona tratada, con lo que se produce simultáneamente una vasodilatación local. Esta vasodilatación (aumento del diámetro de los vasos sanguíneos) conlleva una llegada masiva de sangre a la zona, de tal modo que oxigenamos los tejidos a tratar. A esta oxigenación se une un descenso en el tono muscular, que ayuda a aliviar el dolor.

Además de la oxigenación, el otro gran objetivo es la relajación, tanto local, a nivel de los tejidos tratados, como general, por parte del paciente. Desde tiempos antiguos se conocen los efectos relajantes del contacto de las manos sobre la piel.

Por estos motivos, los efectos del masaje no son solo sobre los músculos, sino también sobre la piel, el sistema nervioso, la circulación sanguínea y los órganos internos.